2 diciembre 2025

Tras un proceso que tomó aproximadamente dos años, en noviembre de 2025 se dio a conocer el reconocimiento otorgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) al Territorio Cordillera Pehuenche como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM), hito que reconoce su valor cultural y biológico.
“Esto reconoce la herencia biocultural”, señala Tomás Ibarra, investigador principal del CEDEL UC que, junto a las investigadoras Carla Marchant y Claudia Dauré del Laboratorio Natural Andes del Sur, lideraron el equipo tras la realización del expediente SIPAM para este reconocimiento. “Cómo las prácticas tradicionales que se han desarrollado allí por comunidades mapuche-pehuenche (…) contribuyen a la soberanía alimentaria, a la puesta en valor y, también, a la protección de este patrimonio biocultural”.
El nuevo sitio SIPAM, cuyo nombre oficial es Sistema Ancestral de la Cordillera Pehuenche: huertas biodiversas, recolección y trashumancia en el territorio Ngulumapu, tuvo un reconocimiento conjunto con el Sistema Altoandino del norte del país, sitios que se suman al Archipiélago de Chiloé, declarado SIPAM en 2011.

El nombramiento ocurre tras una postulación liderada por el Ministerio de Agricultura y presentada ante la sede de la FAO en Roma, donde se adjuntaron los informes técnicos que dan cuenta del cumplimiento de los criterios para ser reconocido como SIPAM, así como el Plan de Conservación Dinámica para el sitio, contenido en el expediente realizado por el equipo interdisciplinario.
Este Plan tiene una duración de 3 años y contempla «acciones a ser realizadas tanto por el sector público como por las comunidades locales, comunidades indígenas y el sector académico”, explica Claudia Dauré.
Así, el documento incorpora acciones integrales con enfoque territorial que se sustentan tanto en el compromiso de instituciones públicas como el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), como de organismos vinculados a las culturas, artes y patrimonio, turismo, desarrollo indígena y fomento productivo.
Este hito permite que el Estado de Chile destine instrumentos de desarrollo pertinente que permitirán el fortalecimiento de las prácticas resilientes del territorio, así como una protección ante cualquier amenaza extractiva.

El territorio Cordillera Pehuenche está conformado por cuatro comunas de dos regiones: Alto Biobío en la Región del Biobío, y Lonquimay, Melipeuco y Curarrehue en la Región de La Araucanía.
El expediente SIPAM del sitio fue solicitado al Laboratorio Natural Andes del Sur, instancia interdisciplinar e interuniversitaria donde también participa Tomás Ibarra como investigador principal, dando continuidad al trabajo realizado en torno a estos territorios.
“Las agendas de largo plazo dan sus frutos cuando hay que caracterizar el territorio”, dice Carla Marchant que dirige este laboratorio. “Estos son territorios donde llevamos más de 10 años haciendo investigación”.

Tanto Marchant como Ibarra han integrado equipos que han buscado trascender la investigación y ver resultados concretos en el territorio. Así, desde el Centro UC de Desarrollo Local y el Laboratorio Natural Andes del Sur se han generado instancias que han buscado las instancias para incidir en las políticas públicas.
Los Sitios Importantes para el Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) son territorios reconocidos por la FAO y se caracterizan por su importancia en la diversidad biocultural, que se sostiene en las prácticas agrícolas sostenibles desarrolladas por las comunidades locales.
Este reconocimiento se realiza desde 2002, y hasta 2025 ha reconocido un total de 102 sistemas del patrimonio agrícola en 29 países. En Latinoamérica se han identificado 11 sitios, donde se cuentan 3 en México, 2 en Brasil, 2 en Ecuador, 1 en Perú y 3 en Chile, además del Sistema agroforestal sostenible de la Sierra Maestra en Cuba que se encuentra en su postulación.
Así, la ministra de Agricultura, Ignacia Fernández, aseguró, en un comunicado emitido por esa cartera, que “los nuevos SIPAM se convertirán en polos de aprendizaje, turismo responsable y cooperación internacional en torno al desarrollo rural sostenible con identidad cultural, que se unen al Archipiélago de Chiloé».

Matías Durán
Coordinador Comunicaciones
CEDEL UC