30 octubre 2026

Villarrica, 30 de octubre de 2026.- Con un trabajo que tiene por objetivo generar más oportunidades para la incidencia política y la gobernanza local en sitios de estudio de la ruta migratoria de aves como el Pitotoy chico (Tringa flavipes), la investigadora postdoctoral del Centro UC de Desarrollo Local (CEDEL UC), Rocío Jara Millar, fue anunciada el pasado 29 de octubre como becaria del Programa de Becarios de Soluciones Costeras en su edición 2027, una iniciativa del Cornell Lab of Ornithology, pionero en el mundo en su área.
Esta adjudicación permitirá la ejecución de una estrategia de conservación que tiene una duración de dos años (2027 – 2028), y se vincula con el trabajo realizado por la investigadora junto a comunidades locales en los humedales de Monkul, en la Región de La Araucanía, y de Lepihué – La Pasada, en la Región de Los Lagos. En total, el programa seleccionó a 6 investigadores de México (2), Argentina (2) y Chile (2).
El programa contempla un financiamiento de $80.000 USD para ejecutar acciones relacionadas a la estrategia titulada “Conectando conocimiento local, gobernanza y turismo científico a través de aves playeras migratorias”. En ella, la investigadora trabajará en los humedales de Monkul y La Pasada-Lepihué, dos sitios unidos por las rutas de las aves playeras migratorias, y buscará fortalecer el rol de las comunidades locales en su conservación.
«Estos sitios son fundamentales para especies como el Pitotoy chico porque es un ave migratoria cuyas poblaciones han disminuido fuertemente en las últimas décadas, y su supervivencia depende de contar con humedales sanos a lo largo de toda su ruta, incluidos los del sur de Chile», explica la ornitóloga.
Esta ave playera neártica realiza migraciones hemisféricas desde sus áreas de reproducción en Alaska y el Ártico canadiense hasta los humedales del sur de Chile, pero sus poblaciones han caído entre un 60% y un 80% desde 1980.

El fenómeno ha encontrado explicaciones en distintos puntos de su ruta migratoria: en Chile, por ejemplo, el crecimiento de la industria inmobiliaria que rellena humedales a lo largo de la costa y la presencia de perros sin supervisión son una amenaza latente. Por otro lado, también lo son la caza furtiva en zonas del Caribe y las Guyanas y la exposición a agroquímicos durante la ruta migratoria.
«Sin embargo, en el caso de Chile y de estos sitios, lo más gravitante ha sido las actividades recreativas. La presencia de personas o de perros de libre deambulación obliga a las aves a interrumpir su alimentación y a levantar el vuelo repetidamente, lo que les significa un gasto de energía y menos tiempo para alimentarse. Esto resulta especialmente grave durante la fase premigratoria, un período crítico en que deben acumular las reservas de grasa necesarias para sostener su migración hacia el norte».
Estas perturbaciones contemplan el ingreso de vehículos motorizados a las playas, animales sueltos, y la afluencia de visitantes no regulados. «Y esto con el Pititoy, con el Zarapito de pico recto y con el Chorlo chileno«, explica Jara.

Por otro lado, la veterinaria de formación buscará dar respuesta a la inexistencia de estudios focalizados en el hemisferio sur, y la fenología de estas aves en sitios del sur de Chile. «Nuestro foco estará específicamente en estos sitios», explica, respecto a un trabajo focalizado en áreas no-reproductivas australes, que contempla dos sitios que cumplen un importante rol ecosistémico: por un lado, el humedal de La Pasada-Lepihué, en la comuna de Maullín, ha sido reconocido como sitio de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (RHRAP) y como un Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (IBA, por sus siglas en inglés), mientras que Monkul, en la comuna de Carahue, se convirtió en 2020 en el primer sitio Ramsar de La Araucanía, en un proceso liderado por la Comunidad Indígena Mapuche Mateo Nahuelpán, quienes hoy colaboran con Rocío Jara.
Así, la investigadora ha desarrollando desde 2025 un trabajo que ha involucrado a las comunidades locales, y de los cuales ya visualiza resultados preliminares. Uno de ellos, es la conectividad que tienen ambos sitios. «En marzo 2026 detectamos que algunas de las aves marcadas en Maullín se detienen brevemente en Monkul durante su migración hacia sus zonas de reproducción en el hemisferio norte».
Es durante los meses de verano (enero y febrero), cuando las aves necesitan alimentarse y acumular energía de reserva para volar miles de kilómetros hacia el norte, que enfrentan las perturbaciones que Jara buscará mitigar. Es por ello por lo que la iniciativa impulsará tres ejes estratégicos: (i) Investigación de Movimientos, (ii) Aviturismo Científico Responsable y (iii) Gobernanza y Ordenanzas Municipales.
«No basta con estudiar a las aves, necesitamos que ese conocimiento llegue a quienes conviven con ellas y que se traduzca en decisiones concretas. Por eso estas tres líneas se complementan: la investigación nos dice dónde y cuándo las aves son más vulnerables, el aviturismo involucra a la comunidad en su cuidado y las ordenanzas permiten que esa protección perdure en el tiempo».
Así, para la investigación de movimientos el proyecto contempla el etiquetado de 30 individuos de Pititoy chico con transmisores Nanotag, los que están conectados a través de la Red de colaboración internacional MOTUS, una iniciativa global que opera con estaciones equipadas de antenas que son instaladas en sitios clave y que detectan el paso de las aves en un radio de hasta 25 kilómetros. «Estos transmisores nos permitirán mapear con precisión los desplazamientos de las aves entre zonas de descanso y alimentación», explica la ornitóloga.

En el caso del Aviturismo Científico Responsable, se buscará capacitar a más de 30 actores locales, entre los que se encuentran guías, operadores turísticos y funcionarios, en el uso de eBird, plataforma para el registro de observaciones de aves del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell, y en el reporte de banderas codificadas al SAG-Chile. Además, se realizarán intercambios intercomunitarios entre Monkul y Maullín para transferir aprendizajes.
Finalmente, el proyecto buscará generar espacios para la gobernanza local a través de ordenanzas municipales que serán construidas mediante un proceso participativo que contará con asesoría jurídica y el liderazgo de la comunidad de Monkul.
La investigación se desarrollará desde la Villarrica a través del CEDEL UC, ubicado en el Campus Villarrica de la UC, y contará con la mentoría principal del dr. Cristóbal Pizarro, académico de la Universidad de Concepción (UdeC) e investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), y la colaboración de instituciones como la National Audubon Society, Western University, University of Connecticut, la Fundación Foike y las municipalidades de Maullín y Carahue, así como también actores locales como Turlepihue, Cabañas Lepihue, y Ekos del Monkul
«Esta aproximación reconoce que la biodiversidad no se protege con medidas verticales, sino con una custodia articulada desde los territorios, uniendo el conocimiento ecológico local e indígena con la investigación científica de vanguardia».
Matías Durán Pacheco
Coordinador de Comunicaciones
CEDEL UC
mdurap@uc.cl