16 junio 2026

Durante los últimos dos meses tres escuelas de la Araucanía Lacustre fueron parte de un proyecto que busca generar un marco de evaluación de proyectos educativos con perspectivas STEM+ en Latinoamérica. A través de una etapa piloto que finalizó el pasado 25 de mayo, docentes y estudiantes pudieron desarrollar herramientas en esta área y reconocer aspectos clave a evaluar y promover en el desarrollo de estas iniciativas.
El proyecto se da en el marco del trabajo entre la Fundación Internacional Siemens Stiftung y el Centro UC de Desarrollo Local (CEDEL UC), coordinadora general y coordinadora de las mesas temáticas, respectivamente, de la Red STEM Latinoamérica. La Red es un ecosistema de innovación social y educativa que se ha convertido en un laboratorio de iniciativas que contribuyen a generar transformaciones sistémicas en la educación.
“Uno de los grandes problemas que hemos identificado en la Red STEM en Latinoamérica es la falta de instrumentos para evaluar este tipo de aprendizaje menos convencionales”, explica Martín Bascopé, investigador principal del CEDEL UC que lidera la coordinación de la Red. Así, el proyecto busca crear una herramienta transversal que permita evaluar dimensiones como la creatividad, el pensamiento crítico y la innovación, y así obtener métricas de éxito en la aplicación de este tipo de aprendizaje.
De esta forma, se invitó a tres escuelas de la zona a ser parte de la etapa piloto del proyecto, centros educativos que forman parte de las redes consolidadas por el Campus Villarrica y el Centro. Específicamente, el proyecto contempló la participación de, en total, 40 estudiantes de la Escuela Loncofilo de Curarrehue; el Centro Educativo El Encuentro de Villarrica; y el Liceo Bicentenario de Excelencia San Agustín de Lican Ray.
Durante el transcurso de la etapa piloto, estudiantes de estas tres escuelas desarrollaron proyectos bajo la metodología ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos), donde buscaron atender problemáticas locales con soluciones innovadoras y creativas. De esta forma, durante dos meses los equipos desarrollaron investigaciones situadas en sus contextos.
«Este año los estudiantes están trabajando hacia la socialización y la reestructuración del río Melilahuen”, cuenta la docente de Ciencias Naturales del Liceo Bicentenario de Excelencia San Agustín de Lican Ray, Bárbara Sandoval.
Junto a sus estudiantes abordaron las problemáticas que envuelven a este ecosistema ribereño que es parte de la localidad de Lican Ray. «En este proyecto las habilidades que se están trabajando son pensamiento crítico, la colaboración, también la creatividad”, detalla la docente.
De la misma forma, estudiantes de la Escuela 125 de Loncofilo de Curarrehue, establecimiento que agrupa distintos niveles educativos en una misma aula, desarrollaron un proyecto que buscó apoyar la nidificación de aves en las inmediaciones del centro educativo, un proceso ecológico que ocurre en su entorno cada año.
“Estos proyectos son excelentes para mejorar el aprendizaje que uno intenta transmitir a los estudiantes, saliendo de la forma tradicional”, explica el docente de Matemáticas de esa escuela, Hermán Chávez.
“Con este instrumento lo que queremos es poder darle esa lupa al profesorado para que puedan decir efectivamente en qué están avanzando”, explica Joaquín Manzano, coordinador a cargo del pilotaje del proyecto.
Todos los proyectos participantes tuvieron la oportunidad de prototipar sus innovaciones. Con el apoyo del Taller de Innovación y Oficios del Campus Villarrica de la UC, espacio gestionado por el diseñador Ivo Zuffi, se confeccionaron maquetas a partir de los proyectos propuestos, dando la oportunidad de materializar las ideas surgidas en este espacio.

Durante la jornada de cierre, los equipos participantes de las tres escuelas se reunieron para presentar las soluciones diseñadas a través de un ejercicio que contempló la exhibición de pósteres y presentaciones orales preparadas por los propios equipos escolares.
De esta forma, la actividad reflejó el trabajo metodológico de los meses de investigación y prototipado. A través de materiales visuales, los y las estudiantes no solo sintetizaron sus propuestas, sino que abrieron sus proyectos a la discusión colectiva.
Para el equipo de investigadores, la confección y exposición de estos soportes fue una ventana directa hacia los procesos cognitivos de los estudiantes. «Lo que hicimos fue tratar de analizar cómo se han ido desarrollando algunas habilidades clave para el siglo XXI, como la creatividad, la colaboración, el liderazgo y el pensamiento crítico», señala Bascopé. De esta manera, el material dispuesto por las escuelas se transformó en la base empírica necesaria para el estudio.
Así, el pilotaje permite visibilizar dimensiones del aprendizaje que habitualmente se omiten en las pruebas estandarizadas. Además, el análisis de estas presentaciones busca «ir generando instrumentos que nos permitan ir monitoreando el aprendizaje de los estudiantes en estas dimensiones que muchas veces quedan postergadas», según señala el investigador. Así, la creatividad gráfica y la argumentación oral de los niños y niñas se posicionaron como los principales indicadores de éxito de la metodología ABP aplicada en el aula.
Tras las presentaciones orales de los, en total, 10 proyectos formulados por los 3 equipos de estudiantes, los y las docentes participantes evaluaron los trabajos con los instrumentos diseñados desde el proyecto.
Esta fase de validación buscó contrastar la teoría del instrumento con la realidad observada durante las exposiciones de los alumnos. En ese marco, la retroalimentación de los maestros resultó fundamental, ya que, según explica el equipo, su experiencia en el aula es el filtro definitivo para garantizar que la herramienta sea aplicable en diversos contextos educativos.
«Justamente queríamos ver si efectivamente estamos pudiendo observar las habilidades que queremos desarrollar en los niños y si las estamos pudiendo evaluar de una manera sistematizada», señaló Manzano, destacando la importancia de robustecer la herramienta con la visión crítica de los docentes y de los propios estudiantes.
Tras este hito, Manzano explicó que la prioridad es simplificar la propuesta actual para que se adapte a las dinámicas del profesor. «Lo que viene ahora es agarrar toda la base de datos y poder sistematizarla; tenemos que empezar a cortar, a podar el instrumento para que de lo que está ahora, que es una rúbrica grande de indicadores, un poco lenta, pueda limpiarse», concluyó el coordinador.

Matías Durán Pacheco
Coordinador de Comunicaciones
CEDEL UC
mdurap@uc.cl